Wadjda, la niña de La bicicleta verde

Wadjda es el título de la película que protagoniza la sección Ficciones esta semana, así como el nombre de la protagonista de la cinta.


El film saudita -traducido al español como La bicicleta verde– está dirigido por Haifaa Al-Mansour, la primera directora de cine de Arabia Saudí. Este motivo podría ser ya suficiente para haber elegido esta producción -con independencia de la temática que abordara- pero además el trabajo de esta directora ha estado enfocado desde sus inicios a hacer visible la situación social de la mujer en la sociedad saudí. Si bien Wadjda es el primer largometraje de la autora, esta ya había realizado varios cortometrajes y un documental -titulado Women without shadows– cuyo objetivo era precisamente denunciar el papel del género femenino en su propio país.


Sin embargo, más allá de la realidad entorno a Haifaa Al-Mansour, la ficción de La bicicleta verde es una magnífica muestra fílmica de las circunstancias a las que ha de enfrentarse una mujer en un país árabe. Lo interesante de la película es que huye –en lo formal y lo temático-de tópicos y muestra a través de los inocentes ojos de una niña la más sincera realidad, despojada de prejuicios y tabúes. Esos ojos son los de Wadjda, una niña de diez años que vive en los suburbios de Riyadh, la capital de Arabia Saudí. Cada día, la niña ha de caminar un largo rato hasta y desde el colegio si su madre no puede llevarla en coche, mientras cada tarde contempla cómo su amigo del barrio, Abudllah, se divierte dando vueltas con su bicicleta. El pensamiento de la chica ante esto es simple: si se compra una bicicleta, podrá llegar rápidamente al colegio y además podrá ganar en las carreras a su amigo. A pesar de ello, su sensato deseo se ve truncado por la realidad social, que le indica que una mujer no debe montar en bicicleta.

Lo curioso de la actitud de Wadjda es que, a pesar de ser una niña que se ha criado en una sociedad donde la figura del hombre predomina sobre la de la mujer, no acepta la cultura que se le impone y vive conforme a las normas sociales establecidas sino que rompe con ellas para reclamar sus derechos. La chica posee un espíritu crítico que le impide siquiera considerar que los convencionalismos sociales con los que se encuentra diariamente sean válidos solo por ser habituales. Y es que el acontecimiento que da nombre y continuidad a la película no es el único aspecto en que Wadjda se separa del camino preestablecido. En la escuela, donde las mujeres imparten una educación que va en contra de sus intereses y dignidad, el personaje que interpreta Waad Mohammed también llama la atención por no entornar adecuadamente el Corán, por llevar zapatillas de deporte en lugar de zapatos…

Además, Al-Mansour introduce otro elemento a través de la vida familiar de la chica: un matrimonio compuesto por un padre que apenas pasa tiempo en casa y una madre entregada a él, a pesar de todo. Sin embargo, tampoco en esto se muestra una situación que pudiera considerarse típica: la madre, pese a todo, es una mujer libre que ejerce de profesora, fuma y lleva una vida bastante asimilable (en muchos aspectos) a la que podría tener una mujer en Occidente. Eso sí, ella no se cuestiona los prejuicios y las costumbres que sí pone en duda su hija. Esa es la diferencia entre ambas. Cabe destacar que una de las cuestiones más controvertidas referentes al mundo islámico, el hiyab (código islámico de vestimenta femenina), también aparece desde un punto de vista crítico en la película.

Así con todo, La bicicleta verde es capaz de reflejar la realidad de una forma admirablemente natural. Será esa naturalidad, mímesis de la visión pueril de la vida -más sencilla, inocente y honesta que la de un adulto- la que logre que el espectador contemple lo bueno y lo malo (más allá de los prejuicios) de una sociedad tan compleja como es la saudita. Los premios a los que en el año 2013 fue nominada (BAFTA por Mejor película de habla no inglesa, Independent Spirit Awards por Mejor Ópera Prima,Satellite Awards por Mejor película extranjera) y el que recibió (el National Board of Review a la Libertad de expresión) avalan su influencia e importancia más allá de sus fronteras. Y es que lo fundamental, el objetivo último de Wadjda es apelar a las conciencias y abrir los ojos para que todos, desde cualquier parte del mundo, impidamosque ninguna Wadjda se quede sin su bicicleta verde.

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